lunes, 12 de mayo de 2014

Semillas

Ocasionalmente  nos encontramos con semillas comestibles que destinamos a un único uso y no se nos ocurre qué más hacer. Por ejemplo las pipas de girasol o las semillas de sésamo. Otras veces vemos paquetitos de semillas que nos resultan muy atractivos pero no sabemos cómo consumirlas. Entonces quiero proponerles algunas ideas para aprender a utilizar semillas dentro de una dieta normal con gran valor nutricional, texturas y sabor. Vale la pena probarlas.

Con semillas de calabaza. Asadas: en lugar de tirar las semillas al vaciar una calabaza, pueden aprovecharse para secarlas y tostarlas. Hay que lavarlas bien, mezclarlas con un poquito de aceite de oliva, extenderlas en una bandeja para horno y hornealas a 150ºC durante 8-10 minutos, o hasta que se doren ligeramente. Después se pueden comer así o condimentar con curry u otras especias.
Dulces: lavarlas y pelarlas y saltearlas a la sartén con melaza, anís y canela, con un poquito de aceite, a fuego medio-alto, de 2 a 3 minutos.
Panes caseros: en la propia masa o por encima, justo antes de hornearlos. No olvidar pelarlas antes.

Con semillas de chía. Son las semillas de una planta de la familia de la menta (salvia hispanica) cuyo mayor atractivo es su poder gelificante, parecido al de las perlas de tapioca. Se utiliza como sustituto del huevo, ya que dejadas en remojo con agua (justo suficiente agua como para cubrirlas) provoca la gelificación de todo el líquido, y como sustituto de la goma guar en preparaciones sin gluten.

Con semillas de lino. Las semillas de lino tienen un sabor muy agradable y textura crujiente si se doran o asan. Se usan mucho en ensaladas y panes, pero podemos aprovecharlas molidas y mezcladas con agua como sustituto del huevo (queda gelatinosa, parecido a lo que sucede con las semillas de chía). Se pueden usar para casi todo, galletas, crackers, panes, salsas, ensaladas, etc. Se pueden tostar fácil y rápidamente a la sartén o cacerola con una pizca de aceite.

Con semillas de girasol. Las podemos encontrar crudas, tostadas, con o sin sal, peladas, etc. Pueden usarse en panes, ensaladas y salsas saladas. También se puede hacer en paté (se parece en sabor al tahini -pasta de sésamo-) y añadirla al pesto junto con los piñones.

Con semillas de cardamomo. El cardamomo es una aromática clave en la cocina hindú, con un sabor suave y anisado que se puede aprovechar en preparaciones frías, calientes, dulces, saladas o amargas, como el té, en el que se suelen incluir una o dos vainas de cardamomo. Se incorpora a arroces aromáticos y especiados, tanto durante la cocción como durante su posterior salteado en la sartén o wok (no se quita a la hora de servirlo), se añade a yogures, tés y postres cremosos, galletas, bizcochos.

Pan de calabaza y semillas de sésamo
Ingredientes
30 gr de levadura fresca
500-750 gr. de harina de trigo
15 gr de leche en polvo
1 cucharadita de sal
15 gr de miel líquida
30 gr de manteca a temperatura ambiente
185 gr de calabaza (cocida y en puré)
Semillas de sésamo para espolvorear por encima
Preparación
Mezclar la levadura con 250 ml de agua tibia y dejarla reposar mientras se preparan los demás ingredientes.
Tamizar 500 gr de harina, la leche y la sal en un bol grande. Agregar la melaza, el preparado de levadura, la manteca y la calabaza. Cuando se obtiene una pasta homogénea, retirarla del bol y amasar a mano sobre una superficie enharinada.
Ir agregando harina según se requiera.
Dejar fermentar esta bola en un bol grande enmantecado. Se puede voltear la masa en el mismo bol para que se unte bien de grasa y no se seque al leudar.
Dejar bien tapada con papel film en un lugar cálido, hasta que llegue al doble de su volumen.
Cuando ya ha crecido, volcarla sobre una superficie enharinada y la amasar unos 3-4 minutos a mano.
Los panes pueden realizarse con forma redonda o alargada. Dejar leudar por segunda vez en la bandeja que irá al horno, tapados con un paño limpio y húmedo, hasta que vuelvan a duplicar su tamaño.
Antes de hornear, pintar con una mezcla de yema de huevo, 2 cucharadas de agua, una pizca de sal y otra de azúcar. Le da brillo y permite que al espolvorear el sésamo por encima, éste se pegue mejor.
Hornear a 160ºC durante 45 minutos.
Dejar enfriar sobre una rejilla.

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